Quise creer
Que las teclas de tu piano
Fueron una vez un elefante,
-Era para llorar-
Los cuernos arrancados
Y el enorme cuerpo muerto repentinamente
Por una bala certera
O una bala estúpida.
Pero después cantaron tus dedos
Tus manos plurales
Bailarinas
Como un ejército de paquidermos
Sacudiendo el agua.
Cincuenta trompadas se reunían en las notas
Y tus manos plurales dando sentido a ese canto
Y mi oreja convertida en la enorme vela de un barco
Que zigzagueaba triunfante descubriendo una nueva tierra,
Y mis piernitas temblando entre los sostenidos
Y mi cabeza de niña tonta que volaba
Justo del FA al Do
Directo a la tierra que compartimos
Al tiempo que nos encuentra
Y que nos atraviesa como un cuerno que se defiende
Para darnos muerte certera
O estúpida
Para hacernos instrumento
De canción
O presagio de desventura.
viernes, 7 de mayo de 2010
domingo, 2 de mayo de 2010
Estoy amando a un hombre
Solo quería contarte
Que hoy estoy amando a un hombre,
Casi no importa cómo se llama,
Casi no importa si le gusta ir al cine
O si odia los domingos.
Lo estoy amando el día completo
Desde la mañana hasta esta hora
En que te escribo.
El no dijo nada
No hizo nada
Para que a mí se me prendieran
Sus ojos como dos perlitas en las orejas,
No quiero tocarlo ni saber su signo
Quiero amarlo de esta manera que vuela
Sobre el techo de mi cuarto
Amarlo así de lejos
Con este cerca absoluto,
Y solo asistir a sus sonrisas de cortesía
A sus comentarios sobre perros y gatos
Y a todo lo que presumo sobre su vida.
Quiero amarlo por el amor
Solo por el amor
Solo por eso
Que siempre es mío
Como la lluvia que nos salva
Cuando el calor nos ahoga.
Y quizá cuando acabe el día
Podre amarlo de una manera que flota
De una manera llovizna
Y prenderme de sus zapatos
Y extrañar sus huellas
Su no estar permanente
Y solo por el amor
Solo por esa
Única y sorda razón.
Que hoy estoy amando a un hombre,
Casi no importa cómo se llama,
Casi no importa si le gusta ir al cine
O si odia los domingos.
Lo estoy amando el día completo
Desde la mañana hasta esta hora
En que te escribo.
El no dijo nada
No hizo nada
Para que a mí se me prendieran
Sus ojos como dos perlitas en las orejas,
No quiero tocarlo ni saber su signo
Quiero amarlo de esta manera que vuela
Sobre el techo de mi cuarto
Amarlo así de lejos
Con este cerca absoluto,
Y solo asistir a sus sonrisas de cortesía
A sus comentarios sobre perros y gatos
Y a todo lo que presumo sobre su vida.
Quiero amarlo por el amor
Solo por el amor
Solo por eso
Que siempre es mío
Como la lluvia que nos salva
Cuando el calor nos ahoga.
Y quizá cuando acabe el día
Podre amarlo de una manera que flota
De una manera llovizna
Y prenderme de sus zapatos
Y extrañar sus huellas
Su no estar permanente
Y solo por el amor
Solo por esa
Única y sorda razón.
lunes, 26 de abril de 2010
Las que habitan en el viento
Me ha gustado soñar mucho, de día, despierta y sin cerrar los ojos…y es que no sueño de noche. No pasa nada ahí cuando cierro los ojos.
Sueño tantas cosas sobre las cosas
Que hago mal dicen,
(Así me dicen los desalmados),
Cuando me pongo a llorar, apoyada en las rodillas
Ya lejos de mis sueños
Ya lejos,
Con la carita contra la realidad
(Que siempre es contraria)
Las palabras no son cosas
Los sueños
Que son?
O no son acaso?
Y que es lo que es?
Que es lo que asiste?
Solo la mano que dice adiós?
Solo la palabra ALMA, ese nombre que le pongo a esa parte que me duele y no está en ninguna parte?
Y luego digo VACIO como dijiste AMOR
Y ha ninguna de las dos las encuentro en esta colección de balazos….
Donde esta lo que me falta?
Y lo que tengo esta?
Están estas dos piernas, esta espalda de tormentas, estos ojos que caen agudos sobre sus cuencas, dos brazos delgados, débiles sin duda.
Una cadera con fuerza
Unas manitos de niño….y mi pelo largo y enredado que no cambia con el tiempo.
Y si eso se va, se va conmigo
Y lo que se fue, estuvo acaso?
Si usted sabe debe decirlo
No se haga el loco ni tenga piedad
Si usted vive de decir cosas, habla tanto de tanto vacio, y vacio habla, vacías cosas.
Eso que calla no explica nada explica……
ni esta rabia que tiene forma,
Forma de pez espada, dispuesto a atravesar trenes que descansan en sus rieles,
Dispuesto a romper soles inflados y lunas de colores,
Rabia que embiste toda SU dulzura,
Y retira el pez su espada, sin sangre en el cuchillo
Mi pez de palabras miente
Y no mata pues no existe
A mi me mata soñarlo
Porque sueño siempre de día.
Sueño tantas cosas sobre las cosas
Que hago mal dicen,
(Así me dicen los desalmados),
Cuando me pongo a llorar, apoyada en las rodillas
Ya lejos de mis sueños
Ya lejos,
Con la carita contra la realidad
(Que siempre es contraria)
Las palabras no son cosas
Los sueños
Que son?
O no son acaso?
Y que es lo que es?
Que es lo que asiste?
Solo la mano que dice adiós?
Solo la palabra ALMA, ese nombre que le pongo a esa parte que me duele y no está en ninguna parte?
Y luego digo VACIO como dijiste AMOR
Y ha ninguna de las dos las encuentro en esta colección de balazos….
Donde esta lo que me falta?
Y lo que tengo esta?
Están estas dos piernas, esta espalda de tormentas, estos ojos que caen agudos sobre sus cuencas, dos brazos delgados, débiles sin duda.
Una cadera con fuerza
Unas manitos de niño….y mi pelo largo y enredado que no cambia con el tiempo.
Y si eso se va, se va conmigo
Y lo que se fue, estuvo acaso?
Si usted sabe debe decirlo
No se haga el loco ni tenga piedad
Si usted vive de decir cosas, habla tanto de tanto vacio, y vacio habla, vacías cosas.
Eso que calla no explica nada explica……
ni esta rabia que tiene forma,
Forma de pez espada, dispuesto a atravesar trenes que descansan en sus rieles,
Dispuesto a romper soles inflados y lunas de colores,
Rabia que embiste toda SU dulzura,
Y retira el pez su espada, sin sangre en el cuchillo
Mi pez de palabras miente
Y no mata pues no existe
A mi me mata soñarlo
Porque sueño siempre de día.
miércoles, 14 de abril de 2010
Ángeles (o como se originó la tormenta en el vaso de agua)-fragmento
me paro aquí y hablo, solo eso, hablo con mis palabras o las palabras de otros que están atrás de mi, otros que me inventan y se esconden…debería cambiar de nombre, así podría ser otra, de todas maneras las personas se relacionan con las superficies, con los nombres, las pieles, las nacionalidades, nadie quiere conocerte…debería cambiar de nombre, debería haberme creado Tennesse Williams, entonces me llamaría Agnes Jones y podría creer que solo las putas viejas de los cuentos se sienten solas, que la miseria y la decadencia son hermosas en un extraño sentido y que el sexo es una manera sublime de acercarse a la muerte. Yo no tengo nada que darle al mundo, tampoco peleé ninguna guerra, no hice nada por ninguna causa, nunca arriesgué mi pellejo, me puse como todos una playera del Che cuando tenía veinte años, me puse a la izquierda, leí periódicos, comenté la injusticia con inteligencia porque fui al colegio; yo no hice nada por el mundo, yo no hago nada por nadie, yo me sufro, me lloro, yo soy el mundo…soy toda la vida. Debo tener algo malo, debo tener algo muy malo (pausa) .
martes, 13 de abril de 2010
lunes, 5 de abril de 2010
CARTA DE LLUVIA
Si atraviesas las estaciones
conservando en tus manos
la lluvia de la infancia que debimos compartir
nos reuniremos en el lugar
donde los sueños corren jubilosos
como ovejas liberadas del corral
y en donde brillará sobre nosotros
la estrella que nos fuera prometida.
Pero ahora te envío esta carta de lluvia
que te lleva un jinete de lluvia
por caminos acostumbrados a la lluvia.
Ruega por mí, reloj,
en estas horas monótonas como ronroneos de gatos.
He vuelto al lugar que hace renacer
la ceniza de los fantasmas que odio.
Alguna vez salí al patio
a decirle a los conejos
que el amor había muerto.
Aquí no debo recordar a nadie.
Aquí debo olvidar los aromos
porque la mano que cortó aromos
ahora cava una fosa.
El pasto ha crecido demasiado.
En el techo de la casa vecina
se pudre una pelota de trapo
dejada por un niño muerto.
Entre las tablas del cerco
me vienen a mirar rostros que creía olvidados.
Mi amigo espera en vano que en el río
centellee su buena estrella.
Tú, como en mis sueños vienes
atravesando las estaciones,
con las lluvias de la infancia
en tus manos hechas cántaro.
En el invierno nos reunirá el fuego
que encenderemos juntos.
Nuestros cuerpos harán las noches tibias
como el aliento de los bueyes
y al despertar veré que el pan sobre la mesa
tiene un resplandor más grande que el de los planetas enemigos
cuando lo partan tus manos de adolescente.
Pero ahora te envío una carta de lluvia
que te lleva un jinete de lluvia
por caminos acostumbrados a la lluvia.
JORGE TEILLIER
conservando en tus manos
la lluvia de la infancia que debimos compartir
nos reuniremos en el lugar
donde los sueños corren jubilosos
como ovejas liberadas del corral
y en donde brillará sobre nosotros
la estrella que nos fuera prometida.
Pero ahora te envío esta carta de lluvia
que te lleva un jinete de lluvia
por caminos acostumbrados a la lluvia.
Ruega por mí, reloj,
en estas horas monótonas como ronroneos de gatos.
He vuelto al lugar que hace renacer
la ceniza de los fantasmas que odio.
Alguna vez salí al patio
a decirle a los conejos
que el amor había muerto.
Aquí no debo recordar a nadie.
Aquí debo olvidar los aromos
porque la mano que cortó aromos
ahora cava una fosa.
El pasto ha crecido demasiado.
En el techo de la casa vecina
se pudre una pelota de trapo
dejada por un niño muerto.
Entre las tablas del cerco
me vienen a mirar rostros que creía olvidados.
Mi amigo espera en vano que en el río
centellee su buena estrella.
Tú, como en mis sueños vienes
atravesando las estaciones,
con las lluvias de la infancia
en tus manos hechas cántaro.
En el invierno nos reunirá el fuego
que encenderemos juntos.
Nuestros cuerpos harán las noches tibias
como el aliento de los bueyes
y al despertar veré que el pan sobre la mesa
tiene un resplandor más grande que el de los planetas enemigos
cuando lo partan tus manos de adolescente.
Pero ahora te envío una carta de lluvia
que te lleva un jinete de lluvia
por caminos acostumbrados a la lluvia.
JORGE TEILLIER
domingo, 4 de abril de 2010
CARTA A MARIANA
¿Qué película te gustaría ver?
¿Qué canción te gustaría oír?
Esta noche no tengo a nadie
A quien hacerle estas preguntas.
Me escribes desde una ciudad que odias
A las nueve y media de la noche.
Cierto, yo estaba bebiendo,
Mientras tú oías Bach y pensabas volar.
No creí que iba a recordarte
Ni creí que te acordarías de mí.
¿Por qué me escribiste esa carta?
Ya no podré ir solo al cine.
Es cierto que haremos el amor
Y lo haremos como me gusta a mí:
Todo un día de persianas cerradas
Hasta que tu cuerpo reemplace al sol.
Acuérdate que mi signo es Cáncer,
Pequeña Acuario, sauce llorón.
Leeremos libros de astrología
Para inventar nuevas supersticiones.
Me escribes que tendremos una casa
Aunque yo he perdido tantas casas.
Aunque tú piensas tanto en volar
Y yo con los amigos tomo demasiado.
Pero tú no vuelves de la ciudad que odias
Y estás con quien sabe qué malas compañías,
Mientras aquí hay tan pocas personas
A quien hacerles estas simples preguntas:
“Qué canción te gustaría oír,
Qué película te gustaría ver?
Y con quién te gustaría que soñáramos
Después de las nueve y media de la noche?”.
JORGE TEILLIER
¿Qué canción te gustaría oír?
Esta noche no tengo a nadie
A quien hacerle estas preguntas.
Me escribes desde una ciudad que odias
A las nueve y media de la noche.
Cierto, yo estaba bebiendo,
Mientras tú oías Bach y pensabas volar.
No creí que iba a recordarte
Ni creí que te acordarías de mí.
¿Por qué me escribiste esa carta?
Ya no podré ir solo al cine.
Es cierto que haremos el amor
Y lo haremos como me gusta a mí:
Todo un día de persianas cerradas
Hasta que tu cuerpo reemplace al sol.
Acuérdate que mi signo es Cáncer,
Pequeña Acuario, sauce llorón.
Leeremos libros de astrología
Para inventar nuevas supersticiones.
Me escribes que tendremos una casa
Aunque yo he perdido tantas casas.
Aunque tú piensas tanto en volar
Y yo con los amigos tomo demasiado.
Pero tú no vuelves de la ciudad que odias
Y estás con quien sabe qué malas compañías,
Mientras aquí hay tan pocas personas
A quien hacerles estas simples preguntas:
“Qué canción te gustaría oír,
Qué película te gustaría ver?
Y con quién te gustaría que soñáramos
Después de las nueve y media de la noche?”.
JORGE TEILLIER
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