La ciudad es grande y uno no. Uno es como una hormiga escabulléndose entre los vagones del metro. Yo soy un acento raro hablándome para adentro, contándome una historia inventada sobre el porvenir. La ciudad tiene ruidos violentos, las bocinas, las ambulancias, los niños que venden audífonos para el ipod. Todos tienen rostros, todos saben hablar. No distingo a nadie ni me distinguen. Vivo hace tanto tiempo en esta ciudad que a ratos me hace suya, a ratos no hay extrañeza entre mi acento raro y las grabaciones de los compradores que pasan afuera de mi departamento viejo, mi casa. A veces mi casa es mi casa, por osmosis, o porque se me olvida venir de un lugar lejano. A veces el boxeo en la televisión y los videos de youtube me resultan familiares. A veces me olvido a donde voy porque la ciudad me lleva a alguna oficina de migración, a algún banco, a algún bar. El olor a café me recuerda algo profundamente desconocido, aquí huele a café recién hecho y los muchachos se besan con los muchachos en el zócalo. No hay perros callejeros a la vista, por lo que a veces te sientes solo, a pesar de tanto ser humano con un acento normal que les habla hacia adentro. Quiero saber cuál es mi destino, por eso me dejo leer la mano, me dejo leer las arrugas, me dejo leer los cuadernos que lleno de palabras con acento raro, ininteligibles. Es que esta todo lleno de tanto, de tantas imágenes, de tanta esperanza en el porvenir que me siento perdida, en el metro en la calle, en todos los barrios que conozco. Me gustaría encontrar una mujer igualita a mí, subirme al metro y encontrar a alguien con su acento normal, igualita a mí, hablándose hacia adentro. Contándose a sí misma, con total alegría, que nada tiene demasiado sentido.
martes, 27 de marzo de 2012
miércoles, 30 de noviembre de 2011
Maximiliano es felíz
No solo perro
No solo acompañante de dientes filosos
¡Filosofo de las buenas caminatas¡
Descifrador de malas intenciones y malas inquietudes
Cauta sensatez se escapa de tus ojos,
Como si conocieras la esencia de la felicidad,
Pero no me dices nada
Quieres que aprenda sola
Que deje de quejarme
De las cosas que cambian.
Tu pelo, chocolate dulce
Extraño color bajo los rayos del sol,
De raza indescifrable porque para ti
Todos somos perros.
La felicidad de tus patas traseras
Cuando brincas los exiguos arbustos de la ciudad
Y evades los ruidos asesinos de los coches en la avenida
Tu felicidad de tierra,
Extendida en lo rosa de tu lengua
En lo grande de tu boca
En lo ansioso de tu sed
Todo tú mismo
Que eres todos los otros
Enséñame en este viaje
A sonreírle a lo violento
A lo descortés
Con una sola mirada
Directa al corazón.
domingo, 16 de octubre de 2011
Cuando volvimos del paraíso
Te miro la espalda curva
mientras caminas esquivando los coches
con la cabeza baja
recogida hacia el centro de tu vientre
primero vino el hombre,
después la desgracia.
Eva solo un bocado para el paladar divino
después vino mirarse los intestinos
mirarse las vísceras
contarse las venas
uno
dos
tres
cuatrocientas
lo feo fue que volviera a casa
sin flores en las manos
sin sonreirle a nada
con el puño derecho apretado
una vez en la habitación
se saco los zapatos y volaron fantasmas
se arranco la ropa en señal de desdicha
después la desgracia
el paladar divino que retorna
la destrucción del hombre
para el advenimiento de la tristeza
primero fue Eva
caminando entre los coches
sonriéndole a todo
fueron sus vísceras
su corazón sus venas
su paraíso de carne y hueso
su belleza de muchacha
hacia el centro de su vientre
extinguida por fin
en su deconstrucción.
martes, 12 de abril de 2011
Migraciones
Déjame lejos
Ya no haré conjeturas
Ya no contaré los botones que le faltan a mi camisa
En la parte del pecho.
Nadie tiene la culpa de las migraciones
Así decidieron ser los pájaros
Desde que los proclamé dioses.
Y así todas las cosas
Desde que les dije que no eran mías.
De todas maneras los cigarros se gastan
Se gastan los mesones en las cervecerías
y las suelas de los zapatos de los aventureros.
El árbol se cae cuando le mueren las raíces
Y las arañas harán su casa
Para decirle que no lo olvidan
De tanto olvido se llenan las hojas de los cuadernos
Caligrafía generosa que no recordará la mano
Déjame lejos porque no importan las estaciones
Los trenes se oxidaron
y van muy lento para que resulten provechosos.
soy un escupidero de angustias incomprensibles
de tanta caligrafía cruel que olvidará la mano.
Ya no haré conjeturas
Ya no contaré los botones que le faltan a mi camisa
En la parte del pecho.
Nadie tiene la culpa de las migraciones
Así decidieron ser los pájaros
Desde que los proclamé dioses.
Y así todas las cosas
Desde que les dije que no eran mías.
De todas maneras los cigarros se gastan
Se gastan los mesones en las cervecerías
y las suelas de los zapatos de los aventureros.
El árbol se cae cuando le mueren las raíces
Y las arañas harán su casa
Para decirle que no lo olvidan
De tanto olvido se llenan las hojas de los cuadernos
Caligrafía generosa que no recordará la mano
Déjame lejos porque no importan las estaciones
Los trenes se oxidaron
y van muy lento para que resulten provechosos.
soy un escupidero de angustias incomprensibles
de tanta caligrafía cruel que olvidará la mano.
miércoles, 16 de marzo de 2011
Fantaseos
Preguntabas por qué me iba…
Que adonde había estado.
Yo quería decirte que andaba en la comodidad de todas las cosas
En el olor a pan de la infancia,
En los rodeos de toros y caballos,
O buscando los restos de un naufragio
Allí donde hallé la pechera que protegió al capitán de la vara oscura
Me encontré con cuchillos dispuestos a atravesar su sombra de fantasma marino,
Allí donde hallé el tesoro de cuatro perlas fisuradas
Que colgaron del cuello de la princesa,
Hallé también mi propia asfixia
el destrone de mi sonrisa.
y habiéndome perdido tanto tiempo
en la aventura de la carcajada,
en la ilusión del abrazo,
Donde no volví a verme entera y certera,
Sino hermosa y constituida
Redonda, finita, terminada
Tan ritualmente esculpida,
No pude oir cuando caia sobre mis brazos
La ira incontenida de las endebles vigas
Que lograron mutilar con precisión
Los brazos que se proyectaban a la superficie.
-no se deja de ser hondo-
No se deja fácilmente lo profundo,
Se vuelve a ahogar la cabeza bajo las olas
Tan lejos de la costa que asegura el salvamento.
No se puede mas ser sirena
Sin ser antes y después mutilada por el deseo,
Sin ser agredida por los borrachos de la taberna,
Sin ser meada de vino y de calumnias.
Saco la cabeza del mar medio segundo
Puedo ver la costa y su verdor
Pero una bala vieja que me ha comido la carne de la ternura
Me empuja de una vez por todas
Hasta el fondo profundo
Del mar en donde habito.
Que adonde había estado.
Yo quería decirte que andaba en la comodidad de todas las cosas
En el olor a pan de la infancia,
En los rodeos de toros y caballos,
O buscando los restos de un naufragio
Allí donde hallé la pechera que protegió al capitán de la vara oscura
Me encontré con cuchillos dispuestos a atravesar su sombra de fantasma marino,
Allí donde hallé el tesoro de cuatro perlas fisuradas
Que colgaron del cuello de la princesa,
Hallé también mi propia asfixia
el destrone de mi sonrisa.
y habiéndome perdido tanto tiempo
en la aventura de la carcajada,
en la ilusión del abrazo,
Donde no volví a verme entera y certera,
Sino hermosa y constituida
Redonda, finita, terminada
Tan ritualmente esculpida,
No pude oir cuando caia sobre mis brazos
La ira incontenida de las endebles vigas
Que lograron mutilar con precisión
Los brazos que se proyectaban a la superficie.
-no se deja de ser hondo-
No se deja fácilmente lo profundo,
Se vuelve a ahogar la cabeza bajo las olas
Tan lejos de la costa que asegura el salvamento.
No se puede mas ser sirena
Sin ser antes y después mutilada por el deseo,
Sin ser agredida por los borrachos de la taberna,
Sin ser meada de vino y de calumnias.
Saco la cabeza del mar medio segundo
Puedo ver la costa y su verdor
Pero una bala vieja que me ha comido la carne de la ternura
Me empuja de una vez por todas
Hasta el fondo profundo
Del mar en donde habito.
lunes, 29 de noviembre de 2010
Un final
Esta triste
Y equivocada en su tristeza
Y ya es la tarde
Ya se fue el día por completo
Y esta vencida también
-Pero a su modo-
Que es ese modo que tienen
Las cosas últimas
Como si hubiese llegado al borde de la vida
Y en ese paso al abismo
Celebrara su final
Destruyendo los anhelos
Porque no se puede desear nada
Cuando se está frente al vacio.
Y el día que se va acabando
Se lleva con él su promesa de alivio
Su tranquilidad no acontecida,
Devorada por el error,
Ese error de andar triste
Por saber demasiado la causa de lo perdido.
Destrucción
Sin voz
Sin posibilidad de canto
En ese borde
Que es filo
Es cuchillo o espada
Y además
Llega la noche…
Y equivocada en su tristeza
Y ya es la tarde
Ya se fue el día por completo
Y esta vencida también
-Pero a su modo-
Que es ese modo que tienen
Las cosas últimas
Como si hubiese llegado al borde de la vida
Y en ese paso al abismo
Celebrara su final
Destruyendo los anhelos
Porque no se puede desear nada
Cuando se está frente al vacio.
Y el día que se va acabando
Se lleva con él su promesa de alivio
Su tranquilidad no acontecida,
Devorada por el error,
Ese error de andar triste
Por saber demasiado la causa de lo perdido.
Destrucción
Sin voz
Sin posibilidad de canto
En ese borde
Que es filo
Es cuchillo o espada
Y además
Llega la noche…
miércoles, 10 de noviembre de 2010
Y NOS ANTECEDEN LAS PROMESAS
I
Dentro del tiempo vino otro tiempo
y debimos abandonarlo todo
y nos encerraron a los dos juntos
en la misma celda
condenados por ilusos.
Y en otro tiempo diferente
quisiste levantar mi letra
levantar mi hoja
para que pudiese lanzarme de una vez definitiva
hacia el fondo de todas las cosas.
Y pusiste manzanas en mi bolso
para que pudiese entrar en el invierno
y apostaste todas mis sonrisas
en la última carrera del hipódromo
Ganamos –dijiste–
Y entonces me regalaste el nombre
de tu caballo favorito
para que pudiese correr veloz
hasta donde nadie nos alcance.
Yo te dejo a cambio
mi manera de ser niña,
mi manera de ser torpe,
mi manera de tomar el lápiz
y molestar a los que ríen
a los que crecen.
Te dejo esta enorme lista
de quejas en los hoteles.
Te dejo lo que no duele
lo que sonríe
y una nube con forma de sol
que descubrí la primavera pasada.
Mi tinta roja
y mi tinta negra te dejo
para que escribas en nuestras paredes
todas las palabras que no pueden salir de mi boca.
II
Te regalo mi manera de leer
mi manera de escuchar la música,
te condeno a mis pobres conjeturas
y mis quejas contra los meses,
los salarios,
los ciclos,
las cosechas,
la cartelera del cine
y también cuelgo tu nombre
junto al recuerdo de mi padre
para cuidarte de este otoño
que tras las rejas nos sonríe.
III
Así podremos irnos de una vez por todas
a ese otro tiempo de cenizas
se semillas en los bolsillos
se uñas sucias,
donde nos anteceden las promesas
donde podemos subir todas las montañas
y saber el nombre de todos los países
y entrar en las ciudades,
reinaugurar las ciudades,
el invierno de las ciudades
que nos condenan a esta muerte.
Dentro del tiempo vino otro tiempo
y debimos abandonarlo todo
y nos encerraron a los dos juntos
en la misma celda
condenados por ilusos.
Y en otro tiempo diferente
quisiste levantar mi letra
levantar mi hoja
para que pudiese lanzarme de una vez definitiva
hacia el fondo de todas las cosas.
Y pusiste manzanas en mi bolso
para que pudiese entrar en el invierno
y apostaste todas mis sonrisas
en la última carrera del hipódromo
Ganamos –dijiste–
Y entonces me regalaste el nombre
de tu caballo favorito
para que pudiese correr veloz
hasta donde nadie nos alcance.
Yo te dejo a cambio
mi manera de ser niña,
mi manera de ser torpe,
mi manera de tomar el lápiz
y molestar a los que ríen
a los que crecen.
Te dejo esta enorme lista
de quejas en los hoteles.
Te dejo lo que no duele
lo que sonríe
y una nube con forma de sol
que descubrí la primavera pasada.
Mi tinta roja
y mi tinta negra te dejo
para que escribas en nuestras paredes
todas las palabras que no pueden salir de mi boca.
II
Te regalo mi manera de leer
mi manera de escuchar la música,
te condeno a mis pobres conjeturas
y mis quejas contra los meses,
los salarios,
los ciclos,
las cosechas,
la cartelera del cine
y también cuelgo tu nombre
junto al recuerdo de mi padre
para cuidarte de este otoño
que tras las rejas nos sonríe.
III
Así podremos irnos de una vez por todas
a ese otro tiempo de cenizas
se semillas en los bolsillos
se uñas sucias,
donde nos anteceden las promesas
donde podemos subir todas las montañas
y saber el nombre de todos los países
y entrar en las ciudades,
reinaugurar las ciudades,
el invierno de las ciudades
que nos condenan a esta muerte.
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